¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

La DMAE es una enfermedad ocular que afecta a la mácula, una zona muy pequeña y especializada de la retina que nos permite ver los detalles con claridad, leer, reconocer caras y distinguir los colores.
Es más frecuente a partir de los 60 años y constituye una de las principales causas de pérdida visual en personas mayores. Existen dos formas principales: la DMAE seca y la DMAE húmeda.

1. DMAE seca (atrófica)

    • Qué es: es la forma más común (aprox. 80-85% de los casos). Se produce de manera lenta y progresiva por el desgaste de las células de la mácula.
    • Síntomas:

    -Visión central borrosa.
    -Dificultad para leer letras pequeñas o ver detalles finos.
    -Necesidad de más luz para leer o trabajar de cerca.
    -Aparición de una mancha difusa en el centro de la visión.

    • Curso clínico: avanza de forma lenta, durante meses o años. Muchas personas conservan la visión periférica, pero la visión central puede deteriorarse progresivamente.
    • Tratamiento: actualmente no existe un tratamiento curativo. Sin embargo:

    -Se recomiendan suplementos vitamínicos específicos (antioxidantes, luteína, zinc, etc.), que han demostrado frenar la progresión en algunos
    pacientes.
    -Mantener una dieta rica en frutas, verduras de hoja verde y pescado azul.
    -Evitar el tabaco, ya que es un factor de riesgo importante.
    -Revisiones periódicas para controlar la evolución.

    2. DMAE húmeda (exudativa)

    • Qué es: es menos frecuente pero más agresiva. Se produce cuando debajo de la mácula crecen vasos sanguíneos anormales (neovasos), que tienden a filtrar líquido o sangre.
    • Síntomas:

    -Distorsión de la visión (líneas rectas que se ven onduladas o torcidas).
    -Aparición rápida de una mancha oscura en el centro de la visión.
    -Pérdida brusca de agudeza visual.

    • Curso clínico: avanza de forma rápida, pudiendo provocar un deterioro importante de la visión central en semanas o meses si no se trata.
    • Tratamiento:

    Inyecciones intravítreas de fármacos anti-VEGF, que bloquean el crecimiento de los vasos anormales y reducen la inflamación.
    -Estos tratamientos no curan la enfermedad, pero permiten frenar su avance e incluso mejorar la visión en muchos casos.
    -Es necesario un seguimiento regular con el oftalmólogo para valorar la respuesta y repetir las inyecciones según la evolución.

    En resumen

    • La DMAE seca es más común y progresa lentamente. Su tratamiento se centra en la prevención y en frenar la progresión con suplementos y hábitos de vida saludables.
    • La DMAE húmeda es menos frecuente pero mucho más agresiva; puede causar pérdida de visión central en poco tiempo, pero hoy en día existen tratamientos eficaces con inyecciones intravítreas.
    • En ambos casos, las revisiones periódicas con el oftalmólogo son fundamentales para detectar cambios a tiempo y proteger la visión.