¿Qué es el glaucoma?
La presión intraocular (PIO)
Uno de los factores más importantes en el glaucoma es la presión dentro del ojo, llamada presión intraocular (PIO).
- Cada ojo tiene un líquido llamado humor acuoso, que mantiene la forma del ojo y nutre sus estructuras.
- Cuando este líquido no drena bien, la presión aumenta.
- La presión elevada puede dañar las fibras del nervio óptico, acelerando la pérdida de visión.
Sin embargo, no todas las personas con glaucoma tienen presión alta, y algunas personas con presión elevada no desarrollan glaucoma; por eso, el seguimiento profesional es esencial.
Cómo progresa el glaucoma
- El daño visual inicial suele afectar la visión periférica: es posible no notar nada al principio.
- Con el tiempo, el defecto visual se extiende y puede llegar a la visión central, afectando la capacidad de leer, conducir y reconocer caras.
- El daño es irreversible, por lo que la detección temprana es clave.
Importancia del tratamiento
- El tratamiento reduce la presión intraocular y ralentiza la progresión del glaucoma.
- Puede incluir:
-Colirios (gotas oftálmicas), que se deben aplicar exactamente como indica el oftalmólogo.
-Láser o cirugía en casos seleccionados.
- Cumplir correctamente el tratamiento es fundamental: incluso pequeñas olvidos o errores en la aplicación pueden comprometer la visión a largo plazo.
Calendario de revisiones para casos sospechosos o glaucoma diagnosticado
Para quienes tienen factores de riesgo o diagnóstico sospechoso, se recomienda:
- Primer control inmediato tras sospecha: valoración completa de nervio óptico, presión intraocular y campo visual.
- Revisiones frecuentes iniciales: cada 3–6 meses hasta estabilizar la presión y verificar progresión del daño.
- Revisiones de seguimiento: normalmente cada 6–12 meses cuando la enfermedad está controlada y estable.
- Controles adicionales: siempre que haya cambios en el tratamiento, síntomas visuales o aumento de la presión intraocular.
Mensaje clave
- El glaucoma es silencioso y progresivo, pero puede controlarse si se detecta a tiempo.
- La presión intraocular es un factor importante, pero no lo es todo: el daño visual determina la gravedad.
- Cumplir el tratamiento y asistir a las revisiones programadas es la mejor manera de proteger la visión a largo plazo.
En qué consiste:
- Se crea un colgajo muy fino en la córnea mediante un láser o microqueratomo.
- Se moldea la córnea con un láser excimer para corregir la visión.
- El colgajo se recoloca, y actúa como una barrera natural mientras cicatriza.
Duración de la intervención:
La cirugía dura aproximadamente 10-15 minutos por ojo, aunque el paciente está en el quirófano un poco más de tiempo por preparación y anestesia local.
Estudio previo:
- Es fundamental un examen completo por un oftalmólogo experto, que incluye:
-Medición de la refracción y agudeza visual.
-Topografía corneal y evaluación de grosor corneal.
-Examen de retina y presión intraocular.
- Esto permite descartar contraindicaciones y planificar la mejor corrección para cada ojo.
Evolución postoperatoria
- Primeras 24-48 horas: visión borrosa variable, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño.
- Primera semana: mejora progresiva de la visión; es importante evitar frotarse los ojos.
- Primer mes: control oftalmológico para revisar cicatrización y graduación visual.
- La mayoría de los pacientes alcanza visión estable y buena sin gafas al cabo de semanas.
Complicaciones:
Leves y frecuentes:
- Sequedad ocular.
- Destellos o halos nocturnos.
- Irritación o sensación de arenilla.
Graves y poco frecuentes:
- Infección corneal.
- Opacidad o irregularidades en la córnea.
- Pérdida de agudeza visual significativa (muy rara).